Monday, April 16, 2012

TUS PARADOJAS (Octubre de 1987)

Me gustan tus paradojas

porque son unos labios canallas

o un cigarro cínico

o el borde de tu pudor

bajo una media calada,

o a veces

sólo un deseo irreprimible

de emprenderla a zarpazos

con tu ausencia.

La calle está a punto de caramelo

y recuerdas la última esquina

estremecida por tu sombra.

Ahora o nunca. Sonríes.

Al abismo juegas

con las cosas más tontas: un vaso de vino,

el silencio de un ascensor,

tres o dos fotos,

un gato,

tú,

la noche,

o dejarse abierto el grifo

y tener que limpiarlo todo

con periódicos viejos.

Suena el teléfono

a las cuatro de la madrugada

y es conferencia de Brasil,

con acento de samba sensual- lo juro-.

Preguntan por una que no resulta ser tú.

Te paras a pensarlo y lo encuentras todo tan natural

que abres la nevera para apagar la risa con una botella.

Así que ya lo sabes, paradójica,

vertiginosa -¡palabra!- invertida.

Paseas por la calle,

a punto de caramelo.

El teléfono llama.

Ahora o nunca.

Las palomas parecen tan delicadas

mirándote por la ventana

que cualquier día

las devorarás

con la exquisitez

de un tigre enamorado.

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