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Tu ya eras lo que llaman
una anciana
y yo llevaba en mi bolsa
mi ropa redimida por ti
en llamas blancas.
Te despediste desde arriba.
Yo,abajo, deslizándome
por la boca del suburbano
mientras tú me decías
"que te quieran mucho",
y sentí perplejo
que me mirabas como a un novio.
Han pasado los años
y parece ahora
que nunca salí
del túnel aquel
en que me dejaste.
Tú te perdiste por arriba.
Invisible
te hizo
la muerte.
Hoy te he buscado
en un pueblo
donde nunca estuve.
Tu nombre me ha llevado a él.
Se qué estás en otro lado,
pero también se
que en esta piedra,
en los muros blancos,
en esta danza de arriba,
de abajo,de nuevos arribas
y de vueltas a abajo
por las calles empinadas,
por los vencejos ebrios de luz,
hay un rumor de conciencia:
la huella de unos átomos
que fueron tuyos.
A ellos yo invoco...
para volverte a encontrar
hecha ya agua u hoja
o risa en la ventana...
para que en mi oído susurres
el secreto de aquel
deseo,el secreto
de todos los deseos.