Tuesday, December 23, 2014

OVILLEJO DE AMIGO (Diciembre de 2014)



OVILLEJO DE AMIGO


Con el bronce de la tarde,



alarde.



Con la plata de la noche,



un broche.



Con el oro en madrugada,



amada.



Me encontré con tu mirada



sin saber si lo quería,



sin pensar si lo sabía,



alarde y broche, mi amada.

Tuesday, December 02, 2014

PIEDRA (diciembre de 2014)



PIEDRA (diciembre de 2014)

 

Estas frondas y estas rocas que el sol acaricia al caer la tarde,

estos remansos de sombra o paradas mecidas por el canto profundo de una fuente,

estos tapices de yerba, estos colores que podrían refrescar la inocencia

y encender un rubor gozoso,

para la sangre fueron un día

para el trueque de las balas por las balas, para el grito sin final,

para el aullido largo con filo, para un rostro destrozado,

para un quebrar de huesos vivos con mirada,

para el ojo degollado de un hombre, o-qué importa- de mil, de un millón de hombres, de niños, de niñas, de mujeres, de mujeres-niñas, de hombres-niños, violados, desgarrados, despiertos y vueltos a dormir para despertar otra vez y volver a ser violados y rotos hasta el último fragmento, y aún, aún, resucitados a más muerte violenta.

 

Aquí fui preso.

Aquí estuve solo con el dolor y luego con la muerte

que me pedía perdón por no matarme todavía.

Aquí estuvimos solos más de un millón, acorralados por un machete,

por un engranaje, por una escalera mecánica de fusiles de asalto y guantes estranguladores.

Y después se hizo este silencio que no es silencio.

No cayó ningún telón.

Se acabaron las balas,

se acabó la carne,

se oxidó el cuchillo

y la herrumbre mezcló el ojo roto con la aurora ciega.

 

 

¿Cómo poder ya caminar por esta alfombra de yerba fresquísima y tierna?

¿Cómo poder jugar?, ¿cómo ser niño de nuevo-si ello fuera posible-

entre estas frondas y estas rocas que el sol acaricia hoy al caer la tarde

y que podrían ser tan bellas que nos hiciera llorar su hermosura?

¿Hasta dónde rascar o cavar para escapar de la sangre que crepita bajo esta yerba suave?

¿Hasta dónde huir por el cielo - con qué escala - para perder el rastro de los gritos

y no escuchar los golpes secos de las balas en la ropa tibia?

 

 

Yo quiero volver a caminar por estas sendas y estas sombras remansadas,

por estas fuentes nuevas,

pero mis huellas encallan en sangre a cada paso

y un grito retumba desde el fondo sordo de las flores.

Abajo, más abajo está la piedra, la piedra callada.

Tengo que aprender  a rezar a la piedra.

No más rezar a dioses con forma humana que son hombres disfrazados.

Piedra, tú,  piedra de nuestra locura, que fuiste antes piedra elemental,

antes de las palabras, y antes de los trazos o de  las miradas.

Piedra que te adensas más abajo de la sangre y que te vuelves muda y sencilla.

Sálvame, sálvanos, tú, oh piedra, bendita madre de todos los paisajes.