Thursday, November 20, 2014

ROMANCILLO DEL CAMINO (Noviembre de 2014)



ROMANCILLO DEL CAMINO (Noviembre de 2014)


Paso a paso yo me encuentro
mucha gente en el camino.
El que salió de su tierra
de hambre y miseria corrido.
El que  el espejo rompió
de familia o de amigos.
El que nunca tuvo ganas
y anda en su cuarto perdido.
El que se siente un canalla
y querría ser mas pío.
Día a día yo me encuentro
mucha gente en el camino.
Hasta aquel que más se cree
porque al hogar llama hijo
y porque él uno se siente
con su lumbre y su destino.
Ese mismo sin saberlo
también está en el camino.
Y es que ya dijo el poeta
con su voz de sabio niño
que en los mares dibujamos
nuestra senda y nuestro sino

MI NIÑEZ SON RECUERDOS DE UN PATIO DE LA MANCHA (Noviembre de 2014)

MI NIÑEZ SON RECUERDOS DE UN PATIO DE LA MANCHA (Noviembre de 2014)

 

Mi niñez son recuerdos de un patio de la Mancha

donde gatos pasaban ufanos y solemnes,

donde yo bien sentado gatuno me sentía.

Patio minimalista de rutilantes luces,

niño contemplativo resuelto en resplandores,

y en aquel estallido el quejido del pozo

recordaba a la mente que también somos sombras.

En ese patio sabio aprendí moraleja,

sólo supe más tarde su mensaje secreto:

"Junto a todo buen ángel, hay un pícaro diablo.

Cada hombre es un hijo del cielo y de la tierra."

Tuesday, November 11, 2014

Ahora que te veo (Noviembre de 2014)



AHORA QUE TE VEO  (Noviembre de 2014)

                                                            

Ahora que te veo

y a tu lado respiro

el mismo aire turbio.

Ahora que ya siento

de cerca tus labios

y los míos anhelan

sus nupcias de carmín.

Ahora que podría

en  tu oreja gustar

la fruta prohibida

y derretirme tanto

bajando por tu blusa,

tu media y tu tacón,

ahora he de decirte

en voz baja, con gestos,

lo que me pasa, nena.

 

No sé cuándo fue,

cuándo todo empezó.

Recuerdo que en sueños

paseaba por calles

de un barrio apartado

en el que me hallaba

sin saber muy bien cómo.

Me paraba a mirar

una vieja fachada,

un farol tembloroso

o personas pasando

por business o recreo,

y todo parecía

ajeno y familiar

al mismo tiempo junto.

Así mucho soñé

con distintas ciudades

o con la misma acaso,

con lugares diversos,

de paisajes cercanos

o lejanos paisajes...

 

 

He de contarte, nena,

en voz baja, con gestos,

que ahora se repite

y me pasa al despertar.

Salgo cauto a la calle

y no sé lo que ocurre.

Me pierdo en los rincones,

atravieso una plaza,

cruzo por un pasaje.

¿Los nombres de las calles?

claro que los conozco

pero no sé dónde estoy:

barandas por mis manos,

bordillos por  mis pies,

aceras por mis pasos,

no se portan como antes.

Siento algo muy raro,

como si a escondidas

se pusieran a jugar

a confundir mis huellas.

No, ya no son las mismas,

ni las mismas barandas,

ni los mismos bordillos,

las aceras, tampoco.

 

¿Entiendes esto tú?

Yo no, te lo confieso.

En el vagón del metro

te encuentro muchos días,

como ahora, tú y yo,

muy cerca, frente a frente.

Bien podría besarte,

pero es tan, tan extraño.

No te conozco, nena,

o tal vez sí, en sueños,

o fue justo ayer

en el mismo vagón.

Te juro que no sé.

Quizá  lo he olvidado.