Monday, April 16, 2012

TUS PARADOJAS (Octubre de 1987)

Me gustan tus paradojas

porque son unos labios canallas

o un cigarro cínico

o el borde de tu pudor

bajo una media calada,

o a veces

sólo un deseo irreprimible

de emprenderla a zarpazos

con tu ausencia.

La calle está a punto de caramelo

y recuerdas la última esquina

estremecida por tu sombra.

Ahora o nunca. Sonríes.

Al abismo juegas

con las cosas más tontas: un vaso de vino,

el silencio de un ascensor,

tres o dos fotos,

un gato,

tú,

la noche,

o dejarse abierto el grifo

y tener que limpiarlo todo

con periódicos viejos.

Suena el teléfono

a las cuatro de la madrugada

y es conferencia de Brasil,

con acento de samba sensual- lo juro-.

Preguntan por una que no resulta ser tú.

Te paras a pensarlo y lo encuentras todo tan natural

que abres la nevera para apagar la risa con una botella.

Así que ya lo sabes, paradójica,

vertiginosa -¡palabra!- invertida.

Paseas por la calle,

a punto de caramelo.

El teléfono llama.

Ahora o nunca.

Las palomas parecen tan delicadas

mirándote por la ventana

que cualquier día

las devorarás

con la exquisitez

de un tigre enamorado.

Tuesday, April 10, 2012

Le sourire parachutiste (La sonrisa paracaidista) Noviembre de 1985

Sellada de flores

tu sonrisa me mira,

me mira, me está mirando.

Que es un mar de miradas

tu sonrisa rota de cansancio

al borde de las copas mudas.

Calla la Luna.

Calla la calle.

Se callan las rodillas

y hasta las sombras callan.

La sinfonía se queda de puntillas

en una nota paracaidista,

y mira que se va, que se va, que se va cayendo

al abismo olvidado

de tu roto cansancio de sonrisa

sin palabras.

Monday, April 09, 2012

LA SONRISA Y EL COLUMPIO (Noviembre de 1985)

En tu sonrisa, columpiándose,

está el silencio.

Y es una lluvia suspensa de neón apagado,

y es la última llama asustada.

Columpio de silencio,

tu sonrisa anda errante,

Beatrice risueña

de vagas costumbres.

Es tu sonrisa

un columpio

de silencio

recién alborotado,

por donde las palabras,

locas y disparatadas ellas,

toboganes de luz,

neones asustados,

se apagan en un tris.

La noche adiós dice.

El columpio, solo,

y el silencio

se mete de puntillas

en el cuarto

por donde le crece

la sombra a la noche.

Es el silencio de esta noche

un bálsamo hermoso

que acaricia los últimos rincones

de las horas ocultas.

Amante íntimo, silencio,

último amante imposible,

para siempre escondido

en tu sonrisa lejana,

como un columpio

que solo acaso

nos mira suavemente

sin decir siquiera

"esta boca es tuya".

GORRIÓN DE LUZ ( Julio de 2001)

En la umbría de la calle,

sobre un charco,

se agita el diminuto cuerpo de un gorrión.

Bebe, se moja, se revuelve

y brilla de gotas cuando salta al Sol.

En esas gotas, cada sol diminuto

es un breve recuerdo de mi infancia,

fundida en las mañanas

con la luz de un patio-pájaro.