En tu sonrisa, columpiándose,
está el silencio.
Y es una lluvia suspensa de neón apagado,
y es la última llama asustada.
Columpio de silencio,
tu sonrisa anda errante,
Beatrice risueña
de vagas costumbres.
Es tu sonrisa
un columpio
de silencio
recién alborotado,
por donde las palabras,
locas y disparatadas ellas,
toboganes de luz,
neones asustados,
se apagan en un tris.
La noche adiós dice.
El columpio, solo,
y el silencio
se mete de puntillas
en el cuarto
por donde le crece
la sombra a la noche.
Es el silencio de esta noche
un bálsamo hermoso
que acaricia los últimos rincones
de las horas ocultas.
Amante íntimo, silencio,
último amante imposible,
para siempre escondido
en tu sonrisa lejana,
como un columpio
que solo acaso
nos mira suavemente
sin decir siquiera
"esta boca es tuya".
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