Por el pueblo paseo
y dejo que las calles me envuelvan y me inventen.
Dejo que las ventanas de ayer
me miren y me espíen,
y las ventanas nuevas,
las de las casas que no estaban ayer, pero que ya
están hoy ahí,
las siento tan mías como las que estaban ya en mis
pasos de antaño.
En su perfecta soledad, en el silencio
estas ventanas y estas casas me dicen: te conocemos.
Te vimos un día o me contaron que por aquí pasaste a
cierta hora
en la que el Sol callaba con un guiño de luz.
Yo me siento mirado,
me siento acompañado a través de las calles
y sé que, según desmadejo el hilo de mi paseo,
dibujo un nuevo laberinto,
un nuevo juguete para ellas,
las curiosas, jóvenes o viejas,
casas y ventanas,
unas en las otras, apoyadas hoy, y ayer,
silenciosas testigos de mis pasos.
MOLICIE
2 weeks ago
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