En las persianas golpea el agua.
Otoño ha llegado repentino
y se ha colado en tu alcoba...
Es el primer otoño que recibo
aquí y contigo...
El gris se desliza tamizado
y la lluvia, persistente,
nos moja el pensamiento...
Bajo las sábanas,
miramos los dos el techo,
enlazados nuestros cuerpos
con perplejidad de cenizas
de Pompeya...
Tu me dices.-Pobrecitos soldaditos...
.-Yo te pregunto: Pobres? Por que?
.- Sí. El desfile. Se van a mojar.
Entre las sábanas diluidas
de gris y de gotas pertinaces,
bajo el techo aun dormido,
en tus mesillas llenas de regalos sorpresa
que chillan o que iluminan
en las fiestas de tu alcoba...
Entre tus piernas,
entre las mías,
en mi pecho,
en tus senos asombrados,
en nuestras caderas inquietas,
en nuestros corazones
de buscadores de oro
sorprendidos por este otoño...
No, en ningún lugar...
no hay refugio
para estos soldaditos
que habrán de desfilar
irremediablemente
por el otoño que llega sin aviso...
Pobrecitos soldaditos,
tan tristes, tan cenicientos,
perplejos bajo la lluvia de octubre,
amorcito.
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